LA VOZ DEL ESCRITOR VETERANO: JOSÉ LUIS HERNÁNDEZ GARVI

En el caso de la Segunda Guerra Mundial, los paralelismos con nuestro presente resultan evidentes: las sociedades occidentales de nuestros días, por desarrolladas que parezcan, no están libres de caer en las garras del totalitarismo.

Una entrevista de Federico Romero Díaz para divulgadores de la Historia.

Son muchas las entrevistas que a lo largo de los años he realizado. He tenido la suerte de charlar con grandes ilustradores, ensayistas, escritores, autores de cómic y divulgadores de talento que compaginan la escritura con otros medios más recientes de divulgación como el podcast o la grabación de videos. Para todas esas entrevistas la labor de documentación previa ha sido relativamente sencilla, aunque el caso de José Luis es distinto:
“La trayectoria de JOSÉ LUIS HERNÁNDEZ GARVI (Madrid, 1966) abarca diferentes géneros en los que ha obtenido más de una treintena de galardones a nivel nacional. Novelista, poeta y autor teatral, como divulgador histórico sus colaboraciones aparecen en varios medios de comunicación, tanto en prensa escrita como en radio y televisión. En su faceta como ensayista, es autor de más de una docena de libros. En 2014, su ensayo «Héroes, villanos y genios. Extranjeros insignes al servicio de los Austrias» obtuvo el prestigioso Premio Algaba. Con Almuzara ha publicado los ensayos históricos «Eso no estaba en mi libro de la Primera Guerra Mundial» y «La desaparición de Agatha Christie y otras historias sobre escritores misteriosos, excéntricos y heterodoxos».(Editorial Almuzara).

Como divulgador histórico, sus artículos aparecen habitualmente en las páginas de revistas como Historia de Iberia Vieja, Muy Historia o Revista Española de Historia Militar. También colabora en varios medios de comunicación y son destacadas sus apariciones televisivas en el programa «Cuarto Milenio», dirigido por Iker Jiménez en Cuatro. En su faceta como ensayista es autor de los libros “Episodios ocultos del franquismo” o “Glorias y miserias imperiales”, entre otros. Más recientemente ha escrito obras tan reseñables como “Nuca fueron Extraños: extranjeros a las órdenes de los borbones en la España del XVIII”, está coordinando una serie de obras de divulgación histórica con la editorial Pinolia que centra el foco de atención sobre algunos de los momentos clave de la Segunda Guerra Mundial y muy recientemente ha lanzado dos nuevas obras al mercado. La primera es una novela escrita junto a Francisco Uría titulada “A orillas del Rubicón” y hace tan solo unos días “Asedios en la guerra de Flandes” en colaboración con Melquiades Prieto, Ricardo Sánchez y la librería especializada en historia militar (ahora también editorial) “Tercios Viejos”.

Hola José Luis, si a las personas hay que juzgarlas por su obra. La tuya tanto por su magnitud como por su variedad y calidad habla por sí misma. Antes de pasar a tus obras de divulgación háblanos de tu faceta como dramaturgo y poeta. ¿Qué obras tienes en esos géneros y qué es lo que te ha llevado a crear poesía o historias destinadas a ser representadas?

R. Como autor literario disfruto con todos los géneros. En el teatro reconozco que soy un recién llegado. Mi obra «Esto no es el Quijote» enfoca la figura del personaje de Cervantes desde una perspectiva actual y en tono de comedia, elementos con los que he pretendido sorprender al espectador. “Desguaces” ha sido mi primer poemario publicado, aunque llevo escribiendo poesía desde mis inicios como escritor y es un género con el que disfruto plenamente.

La novela histórica es otra de tus facetas como escritor, son varios los títulos que has firmado estoy pensado en “Rojo en la nieve” o en la más reciente ”A orillas del Rubicón”. En ella habéis utilizado el formato epistolar para narrar la hisoria del más famoso de los romanos: Cayo Julio Cesar. Háblanos un poco más de esta novela.

«Rojo en la nieve» no es una novela histórica. Ambientada en la América rural y profunda, se trata de un relato largo, o una novela corta –según se quiera ver- en la que los protagonistas se ven envueltos en una situación terrorífica en la que elementos sobrenaturales conforman la historia.

«A orillas del Rubicón», escrita a cuatro manos junto al gran Francisco Uría, inspirador del proyecto, puede tener la apariencia de novela histórica al estar ambientada en el momento en el que César se planteó las consecuencias de cruzar el río y, por tanto, dar el paso que le podía abrir las puertas del poder en Roma. Sin embargo, se trata en realidad de una novela epistolar, género poco corriente en la literatura, con la que además de buscar la originalidad los autores nos servimos del contexto de una época para tomarnos ciertas licencias literarias sobre un hecho histórico.

¿Cuál piensas que debe ser la función divulgativa de la novela histórica?, ¿Es una buena herramienta para divulgar o es mejor limitarse a utilizar otros formatos de escritura como el ensayo?

R. No cabe duda que vivimos una edad de oro de la novela histórica, con los estantes de las librerías llenos de títulos de gran éxito. Siempre he sido de los que ha creído que el escritor, en su proceso creativo, no debe dejarse llevar completamente por cuestiones ajenas a la ficción literaria; si el autor concede demasiada importancia a la trascendencia moral o política que quiere conferir a su obra para influir en la opinión de sus lectores, además de realizar un ejercicio de vanidad fuera de lugar puede sacrificar su talento. En este sentido, al escribir novela histórica no se debe pensar desde un punto de vista exclusivamente subjetivo que puede desvirtuar lo que se pretende contar. Sin ánimo de sentar cátedra, considero que hay que concentrarse en contar una buena historia, con los matices que sean necesarios y sin olvidar el rigor que sirva para recrear con precisión la época en la que está ambientada.
El ensayo y la ficción pueden animar al lector en ambos sentidos: una novela histórica puede despertar el interés por esa época y llevarle a buscar información adicional y complementaria sobre el tema en los libros de Historia; de la misma forma, el que haya quedado fascinado con un momento del pasado puede acudir a la novela para que su imaginación recree ese mundo.

Pasando ya a tu faceta como divulgador. ¿Cuándo y porqué nace en José Luis Hernández la necesidad de divulgar historia? ¿Cuáles fueron tus primeras obras de divulgación?

Empecé a escribir siendo adolescente, deslumbrado por las obras de los grandes autores, a los que sigo prefiriendo muy por delante de la literatura comercial. Y fue en el colegio donde también me apasioné por la Historia, gracias a profesores que supieron transmitirme el valor que tiene el conocimiento del pasado para forjar el carácter de personas y sociedades.
Hace ya unos cuantos años comencé a ganar mis primeros premios en los géneros de relato y poesía. En uno de ellos, en los que quedé finalista con mi novela «El caso del desván prohibido«, se presentó una de esas oportunidades que te cambian la vida y a raíz de entonces empecé a publicar artículos en revistas de divulgación histórica, etapa que me proporcionó la experiencia necesaria para dar el salto al ensayo. Mi primera obra en este género fue «Episodios ocultos del franquismo«, a la que le siguió «Glorias y miserias imperiales«.

La dictadura franquista, la antigua Roma, las guerras de Flandes, el XVII y el XVIII español, la Segunda Guerra Mundial, son algunos de los momentos históricos en los que se desarrollan tus escritos. ¿Tienes preferencia por alguna de estas épocas en especial? ¿Qué es lo que te atrae de ellas?

Me resulta muy difícil decantarme por un periodo concreto de la Historia. Cada uno de ellos ofrece alicientes tan interesantes que superan la imaginación del mejor novelista o guionista. No puedo hablar por tanto de preferencias; en todo caso, de nuevos retos en los que me gustaría adentrarme, como es el siglo XIX en España, muy poco tratado en obras de divulgación que lo acerquen al gran público.

«Héroes, villanos y genios. Extranjeros insignes al servicio de los Austrias« y «Nunca fueron extraños: extranjeros a las órdenes de los borbones en la España del XVIII» son dos ensayos escritos en diferentes momentos pero que parecen compartir el mismo enfoque. ¿Qué debemos saber sobre los extranjeros que sirvieron a la corona española? ¿En qué medida debemos agradecerles su lealtad y cómo de importante fue su aportación en el devenir histórico de la España del XVII y XVIII?

Aunque los dos libros fueron planteados en momentos diferentes y con independencia el uno del otro, comparten una visión de conjunto sobre la participación de extranjeros en algunos de los episodios más importantes de la Historia de España. En esa línea, se puede decir que mantienen cierta continuidad. El segundo, sin llegar a ser una segunda parte del primero, sigue la senda iniciada por el que dediqué a la época de los Austrias. Por lo demás, se pueden leer con independencia.

Con el hilo conductor de las dos dinastías reinantes que forjaron, con sus luces y sombras, nuestro carácter como nación, mi propósito era presentar a algunos personajes históricos extranjeros, la mayoría poco conocidos pero otros tan populares que suelen ser identificados como españoles, que atraídos por el esplendor de la Monarquía Hispánica contribuyeron con su trabajo, talento e inteligencia a extender los logros de unos reinados decadentes. A pesar de sus respectivos orígenes, su lealtad, ligada al servicio del rey, estuvo fuera de toda duda.

Son también varios los ensayos dedicados al periodo de la dictadura franquista: «Episodios ocultos del Franquismo», «Ocultismo y misterios esotéricos del Franquismo» y «Breve historia de Francisco Franco». Ya han pasado muchos años desde la muerte de Franco y la desaparición de su dictadura. Aun así, es una figura representativa de una larga fase de la historia de España que despierta mucho interés entre el público en general. ¿A qué crees que responde esa “curiosidad”? ¿Por qué te interesa tanto como divulgador ese episodio de nuestra historia?

La situación política del país hace que el personaje ocupe constantemente el primer plano de la actualidad. Sin embargo, la mayoría de nosotros nos dejamos llevar por el sectarismo imperante y no profundizamos en el tema, mientras consumimos las manipulaciones de uno y otro signo.
En mis libros dedicados a analizar su figura he buscado alejarme del ruido mediático y posiciones maniqueas para concentrarme en aspectos sorprendentes muy poco tratados, rasgo que distingue mis ensayos históricos. Sin necesidad de recurrir al artificio o al hecho controvertido, en la biografía del general Franco encontramos rasgos de una personalidad muy compleja que no dejan de sorprender por muchos motivos. De la misma forma, los cuarenta años de franquismo proporcionan una variedad de temas que todavía resultan muy desconocidos y que sirven para explicar los fundamentos de un régimen político que se caracterizó por su capacidad de supervivencia.
Como contrapartida, estos libros también han servido para que lamentablemente algunos me encasillen en determinado bando, no siempre el mismo, lo que indica que no satisfacen a los más exaltados situados en los extremos. Como dijo Goethe, “ladran con fuerza, ( ) señal de que cabalgamos”

También has escrito sobre las dos grandes guerras del siglo XX. Eres el autor de «Eso no estaba en mi libro de la Primera Guerra Mundial» y el coordinador de una larga serie de libros publicados por la editorial Pinolia sobre algunos de los momentos claves de la Segunda Guerra Mundial («El sitio de Leningrado«; «El ataque a Pearl Harbour«; «Stalingrado«; «El Blitz«; «La invasión de Polonia« y «Heroínas y Malvadas en la Segunda Guerra Mundial»). En este último has reunido a una serie de expertos para tratar de dar una visión “distinta” a la que se ofrece normalmente de este conflicto, al centrarse en el papel que desempeñó la mujer. ¿No te parece necesario empezar a divulgar el papel femenino en la historia?

La historia, y más concretamente la de la Segunda Guerra Mundial, se ha contado casi siempre desde un punto de vista masculino, relegando el papel de la mujer a un segundo plano. Desde luego, ha llegado el momento de reivindicar la participación femenina en el conflicto en su justa medida. Es muy necesario para que se conozca mejor su decisiva importancia y adquirir una visión global de los hechos, que de otra forma quedaría incompleta.

¿Por qué es importante que el gran público sepa más sobre la Segunda Guerra Mundial? ¿Cuáles son las lecciones que de ella debemos extraer y las consecuencias que aún hoy se manifiestan en nuestro presente?

Puede sonar a tópico ampliamente manido, pero es cierto que el conocimiento de la Historia nos puede ayudar a la hora de evitar repetir los errores del pasado. En el caso de la Segunda Guerra Mundial, los paralelismos con nuestro presente resultan evidentes: las sociedades occidentales de nuestros días, por desarrolladas que parezcan, no están libres de caer en las garras del totalitarismo. No podemos permitir que las democracias se debiliten con absurdas disquisiciones mientras sus enemigos, los mismos de entonces, maniobran taimadamente para conseguir sus siniestros objetivos. Si conocemos lo que ocurrió en esos dramáticos años, estamos en mejor disposición para hacer frente a la amenaza y la manipulación bajo la que se disfraza.

Eres uno de los miembros más veteranos de Divulgadores de la Historia(DH) y son ya muchos los años que llevas en el duro oficio de la escritura y en la divulgación ¿Cómo ves el panorama actual de la divulgación histórica y que opinión te merecen los nuevos canales utilizados para realizarla (redes sociales, podcasting, etc)? ¿Se está haciendo en general una divulgación “honrada” separando la política de la verdad histórica o por el contrario se están mezclando interesadamente con más frecuencia de lo que sería recomendable.

A la hora de contar la Historia, con rigor y seriedad pero sin olvidar la divulgación amena y el entretenimiento, cualquier recurso es bueno. En estos tiempos, las nuevas tecnologías y las redes sociales son vehículos que pueden ayudar a acercar la Historia a lo que se denomina gran público, y sobre todo hacerla más atractiva para las generaciones más jóvenes. Sin embargo, estos medios de difusión se enfrentan a dos grandes retos que deben ser tenidos en cuenta para evitar frivolidades: por un lado, el sentido de inmediatez y la extensión del consumo rápido de información hace muy difícil captar la atención y profundizar sobre los temas; por otro, la superficialidad facilita la falta de rigor, y lo que es aún peor, la extensión de la manipulación.
En todo caso, los libros en papel deben contribuir al esfuerzo de dar a conocer la Historia, aunque hay que reconocer que cada día lo tienen más difícil, en durísima competencia con otros medios que exigen menos esfuerzo. Es ahí donde debe intervenir la labor de padres, profesores y, en modesta medida, de escritores y divulgadores, para acercar los libros a los más jóvenes, tarea difícil pero no exenta de alicientes. Si asumimos nuestra responsabilidad y conseguimos que pierdan el miedo a la lectura haremos de ellos mejores personas al enseñarles a pensar por sí mismos y sacar sus propias conclusiones, habilidades que les pueden resultar muy útiles en este mundo convulso.

Hace unos días has publicado bajo el sello de la editorial Tercios Viejos una nueva obra titulada Asedios en la guerra de Flandes. Capitanes, técnicas gestas y desmanes en las provincias rebeldes, ilustrada con documentación gráfica de Melquiades Prieto y magníficos dibujos de Ricardo Sánchez. Háblanos de ella por favor.

Casi siempre se ha oído hablar sobre la Guerra de Flandes de forma muy genérica y cayendo en los tópicos de siempre. Muchas de las obras que han tratado la contienda lo han hecho desde la misma perspectiva, al concentrar la atención en los personajes principales, en los grandes acontecimientos y en su trasfondo político. Mi propósito con este nuevo libro era acercarme al conflicto que marcó la historia de Europa desde el punto de vista de los asedios que caracterizaron desde un principio la campaña militar, enfoque que no se había abordado con anterioridad.

También he querido transmitir al lector mis propias inquietudes, al ofrecer una panorámica más amplia en la que aparecen los nombres de los protagonistas secundarios y hechos de armas dignos de película que suelen pasar desapercibidos en las monografías académicas, así como poner de relieve el contexto de ochenta años de guerra, circunstancias que muchas veces son desvirtuadas por la intoxicación de la Leyenda Negra.

Pues muchas gracias por tu tiempo José Luis, ha sido una conversación muy interesante de la que hemos aprendido mucho como divulgadores y como amantes de la historia. Te deseamos mucho éxito con esta y tus futuras obras.

Muchas gracias a Divulgadores de la Historia por darme esta oportunidad para hablar sobre mi trabajo y mi obra.

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