VIAJAMOS A «EL MUNDO ANTIGUO» DE LA MANO DE PEDRO BARCELÓ.

Hoy en día hablamos todos de la globalización y nos pensamos que es un invento de nuestro tiempo; olvidamos que, ya la antigüedad, como consecuencia de las conquistas de Alejandro Magno, se crea el primer imperio globalizado y que luego el imperio romano, al retomar la herencia helenística, también globaliza el mundo mediterráneo, que ya no es un mundo segmentado o parcializado, sino universal, total y globalizado

Una entrevista de Federico Romero Díaz para Divulgadores de la Historia .

Hoy tenemos la suerte de charlar con una de las mayores autoridades en la Antigüedad: Pedro Barceló Batiste. Es Catedrático en Historia Antigua en las Universidades de Erfurt (1991) y Potsdam (1993). Fue Director del Instituto de Historia de la Universidad de Potsdam y miembro de la Real Academia de la Historia en Madrid (1995). Profesor invitado por la Universidad de Barcelona (1996/97) y Doctor Honoris Causa por la universidad Jaume I, de Castellón (2006), Directeur d´études por la École Pratique des Hautes Études, Sorbonne (2000), Fundador y Codirector del grupo europeo de investigación POTESTAS (2001), Profesor invitado por la Universidad de Florencia (2005) y Miembro de la presidencia de la Ernst-Kirsten Gesellschaft (2008-2010).

A pesar de ser una persona con un perfil eminentemente académico, ha dedicado parte de sus escritos a la divulgación histórica. Entre sus publicaciones en castellano podemos destacar: Aníbal de Cartago (Alianza, 2017), Breve historia política de la Grecia Clásica (Escolar y Mayo, 2015); Breve historia de Grecia y Roma (Alianza, 2014) y Alejandro Magno (Alianza, 2011).

Es también coautor junto a Juan José Ferrer Maestro de Historia de la Hispania romana (Alianza Editorial (2016) y con David Hernández de la Fuente, Breve historia política del mundo clásico. La democracia ateniense y la república romana, (Escolar y Mayo, 2017) e Historia del pensamiento político griego. Teoría y praxis (Trotta, 2014).

Pedro Barceló nos presenta ahora El mundo antiguo: Tierra y mar, poder, dominio y guerra, mito e historia, culto y redención en la Antigüedad, una obra de objetivos muy ambiciosos al tratar de ofrecernos en sus 848 páginas una visión lo más completa y rigurosa posible de ese mundo que temporalmente va desde el 1500 a.C al 500 y que físicamente abarca toda la cuenca mediterránea. Es por lo tanto una obra de una magnitud enorme que solo alguien con un profundo conocimiento de la Antigüedad es capaz de afrontar.

Pedro, bienvenido a Divulgadores de la Historia, antes que nada una pregunta relacionada con la concepción de una obra tan ambiciosa como es la suya ¿Cuando se pretende abarcar una materia tan enorme como la que trata ¿cómo se organiza el contenido y la estructura para no dejarse nada importante en el tintero?

El libro se organiza de forma transversal, no cronológica, partiendo de la relevancia de los temas; así, se van estructurando capítulos a partir de ideas o conceptos que, por su actualidad y por tener raíces en la antigüedad, nos muestran líneas de continuidad que van de la antigüedad hasta hoy. Es decir, se trata simplemente de encontrar la relevancia de los temas clave del mundo antiguo y, por otra parte, sus líneas de continuidad

Es evidente por las numerosas publicaciones escritas, por los documentales, videojuegos, series, películas, etc de las últimas décadas que la antigüedad despierta en nuestra sociedad ¿En qué medida somos herederos de nuestros “abuelos” griegos y romanos? ¿En qué aspectos esa herencia clásica es más o menos patente en nuestro presente?

La antigüedad clásica grecorromana está mucho más presente de lo que pensamos. La tenemos en el día a día. Nos movemos por parámetros conceptuales e ideas que no son originales nuestras, sino que son heredadas. Las han pensado los antiguos; para poner un ejemplo muy simple, hoy en día hablamos todos de la globalización y nos pensamos que es un invento de nuestro tiempo; olvidamos que, ya la antigüedad, como consecuencia de las conquistas de Alejandro Magno, se crea el primer imperio globalizado y que luego el imperio romano, al retomar la herencia helenística, también globaliza el mundo mediterráneo, que ya no es un mundo segmentado o parcializado, sino universal, total y globalizado

Imperio de Alejandro Magno(wikimedia commons)

Divulgar el conocimiento que se genera en las universidades y academias sobre nuestro pasado histórico es importante. Usted mismo, a pesar de provenir de ese mundo académico, no ha descuidado nunca esa labor en sus libros. Sin embargo hay quejas de que desde las universidades se descuida en muchas ocasiones esa labor de difusión del conocimiento de nuestra historia ¿Está usted de acuerdo? Y en caso positivo ¿a qué se debe?

Nosotros, en el mundo académico, tenemos una deuda clara con la sociedad; no estamos en una torre de marfil, sino que debemos dar cuenta de lo que hacemos a nuestro entorno. Como decía Tucidides, si uno es un sabio y tiene grandes ideas pero es incapaz de transmitirlas a su prójimo, es como si no las hubiera tenido

En su obra, El mundo antiguo, hace un viaje por diversos aspectos de la Antigüedad para ofrecernos una perspectiva general de la sociedad de aquella época y más que hacer hincapié en lugares y fechas insiste en las causas y las consecuencias de esos sucesos históricos y en cómo se van encadenando unos con otros ¿Estamos ante un manual al uso o ante una obra que pretende ofrecernos una perspectiva general del mundo clásico que nos ayude a comprender mejor nuestro presente?

Desde luego mi nuevo libro no es un manual en el sentido estricto de la palabra, no es un libro escrito sistemática o cronológicamente y sin obviar ningún tema. Es más una selección de ideas, de contenidos, de conceptos; es el intento de introducirnos en un mundo que, a pesar de la distancia, no es tan lejano como parece. Trata de analizar cuáles son los temas verdaderamente importantes en la antigüedad por su larga pervivencia. Dicho de otra manera, se trata de una aproximación, un acercamiento a los temas clave. Pero, en el fondo, también es una especie de declaración de amor a la antigüedad.

El apartado segundo de su libro se titula “Mito e historia”, en el trata la dimensión mitológica de personajes como Alejandro, Cincinato o Fabio Máximo, entre otros ¿Qué importancia tenía el mito en el conocimiento de la historia en la Antigüedad? ¿Interesaba más describir modelos de comportamiento, que a personajes reales?

Yo creo que en mi apartado sobre mito e historia el interés esencial reside en el intento de explicar y entender los mitos como vehículo para explicar una realidad histórica; no es que la realidad este desvinculada del mito, sino que forma parte de alguna manera, como base, del relato mítico. En ese sentido aquí tenemos una versión doble: interesa tanto el mito como la historia fáctica, la concreción como la idealización.

En ese apartado segundo trata la construcción del Barbaricum ¿Cómo veía un romano, un griego o un cartaginés al bárbaro? ¿Hemos heredado en nuestro presente esa visión hacia las “gentes externae”?

La concepción del bárbaro es un tema que aparece en todas las sociedades antiguas: se trata de la búsqueda de la propia identidad; lo propio frente a lo ajeno. La pregunta sobre qué es lo propio marca diferencias y trazar líneas divisorias. Es interesante que la palabra bárbaro la utilizan los griegos por primera vez. Los “bárbaroi” son aquellos que hablan de una manera que no se entiende, es decir, que es la lengua, el idioma, lo que marca la diferencia. Luego, aparte de las diferencias lingüísticas vienen las culturales, pero yo creo que esto es inherente no solo a todas las sociedades antiguas sino a nuestro mundo actual. Al igual es decir que no estamos muy lejos de la antigüedad al concebir a aquel que no forma parte de nuestro propio círculo como algo ajeno y un peligro potencial.

La herencia de la cultura romana o de la griega es más que evidente pero de la cultura fenicia en general y de la púnica en concreto ¿qué ha llegado a nuestro presente?

De la cultura fenicia y púnica prácticamente ha llegado el recuerdo de la enorme red comercial que habían establecido estos pueblos marineros y comerciantes a lo largo de todo el Mediterráneo. Rutas comerciales desde el Levante a Chipre, al norte de África o a Cádiz. Cádiz es la ciudad más antigua de la Europa Occidental, el núcleo del comercio fenicio aquí. Y luego está claro el papel de Cartago, la gran potencia que, a partir del siglo III a.C., le disputa a Roma la hegemonía del mundo antiguo: se trata ya de una lucha de poderes no solo de mercados, y una lucha de ideologías por dominar el mundo antiguo.

Algunas de las ciudades más importantes de la Antigüedad como Alejandría, Constantinopla, Roma o Tesalónica fueron escenarios durante la Antigüedad de repetidos episodios de violencia y motines populares que pusieron en varias ocasiones al poder imperial contra las cuerdas ¿A qué causas respondían esos levantamientos populares y porque se repetían en esas ciudades?

Los levantamientos populares de las más grandes metrópolis de la antigüedad tardía, Tesalónica, Constantinopla, Alejandría, etc., tienen varios motivos. En el fondo están siempre enlazados entre sí: por una parte, disputas religiosas, cuando se establecen grandes divisiones confesionales en el seno del imperio. No solo por el conflicto entre paganos y cristianos, sino, entre estos, entre nicenos y arrianos, entre otras facciones, que se pelean por la ocupación de sedes episcopales. Por otra parte, es muy importante el clima de revueltas que se generan por la falta de abastecimiento, las hambrunas y demás problemas similares. Y la tercera causa, claro está, tiene raigambre política, como contestación a la autoridad imperial.

¿Cuáles son sus próximos proyectos de divulgación o de investigación para el futuro?

El próximo proyecto, que estoy ya concluyendo, es un nuevo libro que publico en lengua española en Alianza editorial y que trata sobre lo que, a mí me parece que es “el siglo más largo de Roma”; todos los siglos tienen 100 años pero hay algunos que parecen más intensos que otros: para mí el siglo IV de nuestra era es el más “largo” en el caso de la Roma antigua, porque lo que se produce en él es incomparable con lo que se produce otros siglos que son más homogéneos y con menos revueltas y convulsiones. El  siglo IV empieza con un paganismo acérrimo y termina con un imperio cristianizado; empieza con las fronteras del imperio consolidadas y termina con la invasión de los bárbaros; empieza con una Roma en pleno en auge y termina con el desplazamiento geopolítico hacia Constantinopla etc. Es el mundo entero el que cambia durante este siglo y por eso es “el más largo” de Roma y le dedico un libro que, seguramente, aparecerá a mitad del año próximo.

Pedro, muchas gracias por su tiempo y por su incansable labor en la divulgación de nuestra historia. Al fin y al cabo aprender sobre la Antigüedad es conocernos mejor a nosotros mismos.

Para comenzar a leer la obra pincha sobre la imagen

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